domingo, 3 de mayo de 2015

Amor real

Aunque hablase todas las lenguas, sean humanas o angelicales, pero no tengo amor, me convierto en un metal que solo resuena.
Si fuera profeta, y pudiera comprender todos los misterios y todas las ciencias; si tuviese una fe tan grande que pudiese trasladar montañas, y no tengo amor, no soy nada.
Si repartiera mis bienes para darle de comer a los pobres, y diera mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.
El amor es sufrido, es benigno; no tiene envidia, no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se alegra de las injusticias, pero sí de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta.
Las profecías y las ciencias se acabarán y cesarán las lenguas, pero el amor nunca dejará de ser.
Porque conocemos (en parte) y profetizamos (en parte), pero cuando venga lo perfecto, todo lo que hacemos "en parte" se acabará.
Cuando eres niño hablas, piensas y juzgas como un niño. Pero cuando eres hombre, dejas lo que es de niños.
Ahora vemos por espejo: solo un reflejo y oscuramente. Mas entonces (cuando venga lo perfecto) veremos cara a cara.
Ahora conocemos en parte, pero entonces conoceré como yo fui conocido.
Por ahora, permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el más grande de ellos es el amor.

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