sábado, 2 de mayo de 2015

Inmarcesible

Segura estoy de que pocas personas conocen el significado de la palabra Inmarcesible. Significa "que no se puede marchitar".
Yo NO soy inmarcesible. Paso por etapas de soledad y sequía profundas. Cual flor en invierno, mi corazón se marchita y yo cargo con el peso de mi alma agotada.
Al igual que en la entrada de ayer, escribo en un estado de pena. Pero es menor, pues los sentimientos se disipan con el tiempo (o se agrandan, pero este no es el caso).
Mi corazón está marchito. Pero yo quiero apuntar a algo.
Cuando una flor se marchita, es como una reacción química permanente: no vuelve a su estado inicial. Por mucha agua que le des, por muchos cuidados que le prodigues, si ya está marchita, no
renacerá.
Pero con mi corazón... tú corazón, pasa algo distinto. Puede estar al borde del agotamiento, la depresión y el desasosiego. Pero si quieres que renazca, basta con que le des unas cuantas gotas de agua, de bálsamo reparador. Nunca pienses que ya no hay vuelta atrás, o que siempre permanecerás en la desilusión y la soledad. Siempre hay una salida, una luz al final del túnel. Es difícil salir de ella, pero es también cosa de voluntad.

Llora, bota todas tus lágrimas. Porque las lágrimas ocupan espacio, un espacio vital. Y si lloras, desocupas ese amargo espacio para darle lugar a las sonrisas y las carcajadas. No te aguantes. No eres inmarcesible, pero tampoco eres un saco de angustias.

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