lunes, 7 de septiembre de 2015

Sobre odio y defectos

Hace poco leí en la novela Demian de Hesse, que todo lo que odiamos de una persona es precisamente lo que odiamos de nosotros mismos. Esta aseveración me llegó profundamente, y dio que pensar.
Amparada en mi anonimato, pensé que era hora de hacer una autoevaluación de mi persona, pero tras pensarlo un poco, decidí no despellejarme viva. Por lo que solo haré un reflexión del tema.

No creo que eso sea cien por ciento real, aunque sí opino que tiene una gran parte de verdad. Pero, si odiamos ciertas características de otra persona, ¿es porque odiamos el hecho de que nosotros también la tenemos? ¿O es que simplemente nos odiamos a nosotros mismos?  ¿O es que acaso no nos damos cuenta de nuestros defectos, y nuestra parte inconsciente nos manda una especia de "aviso"?

Como soy una divagadora profesional, empecé a llevar este tema a muchos otros temas. Y recordé la reconocida frase que dice que "los opuestos se atraen". Dejando de lado la magnética y los imanes con sus polos opuestos, pensé que esta frase se refería precisamente a esto. Te atrae más lo opuesto porque no tiene aquellas características que te desagradan de ti mismo.
Cuando dos personas "iguales" están juntas suelen haber muchos problemas, sus personalidades chocan constantemente y no hay día en que no haya alguna discusión o pelea.

Siempre pensé que debería ser al revés: que dos personas "iguales" se llevarían mejor, que al tener mismos gustos y personalidades sabrían actuar acordes ante cada situación.
Pero pensándolo bien... el odio y desprecio de las personas es tan grande hacía sí mismos, que no pueden soportar a una persona que les recuerde constantemente sus defectos.

Tampoco es como que, si odias a Hitler por asesino, es porque tienes instintos asesinos. Es algo un poco más abstracto.

Por eso aconsejaría (aunque no segura del todo), que cada vez que sientas odio o malestar por alguien, te pongas a pensar en la razón de dicha molestia y te hagas una autoevaluación.